Una lectura política racional

Una lectura política racional

13 Noviembre 2019

El Ejecutivo y el Congreso tienen en sus manos la posibilidad de legislar para correr la frontera de los derechos sociales, hacia el logro de un estado de bienestar que reclaman las amplias mayorías.

José Sanfuentes >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Inspirador

Chile necesita con urgencia un acuerdo por la paz, los derechos sociales y una nueva constitución. Se ha pronunciado el gobierno y la unanimidad de la oposición. Se abre por fin una ventana de luz al final del camino.

El acuerdo por la paz no puede eludir verdad y justicia plena sobre el atropello a los derechos humanos, así como aplicar con rigor la ley para terminar con la violencia vandálica. Un consenso político contra toda violencia y el actuar decidido de los órganos judiciales deben garantizarlo.

El Ejecutivo y el Congreso tienen en sus manos la posibilidad de legislar para correr la frontera de los derechos sociales, hacia el logro de un estado de bienestar que reclaman las amplias mayorías.

Construir la casa común que nos cobije a todos, un marco democrático fundado en la soberanía popular, que nos permita dirimir civilizadamente nuestras diferencias, es hoy el principal desafío al que están convocadas todas las fuerzas políticas y los protagonistas sociales y culturales del país.

La oposición ha hecho su planteamiento: Asamblea constituyente, elegida con voto universal y exclusivamente para redactar la nueva carta fundamental. El gobierno ha abierto la puerta al debate de las formas, Chile Vamos puede allanar el camino a un acuerdo, Evópoli y Renovación nacional se han mostrado disponibles. En último caso, si no es posible concordar el mecanismo, lo civilizado es que nadie se imponga al otro y sea el soberano que decida democráticamente.

Una lectura realista es que la mayoría amplia del país está por un acuerdo de este tipo. Por su parte, la correlación de fuerzas en el parlamento consagra una mayoría opositora, a la vez que los últimos acontecimientos demuestran con claridad que el Presidente Piñera ganó por defualt más que por mérito de su programa.

Como ha ocurrido en la historia de los países más civilizados, el ancho camino del entendimiento hacia un estado democrático de bienestar, aislando a los termocéfalos de derecha e izquierda, es la oportunidad para la paz.

José Sanfuentes